Cambia tus botas de montaña por unas zapatillas de trail

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«Tus botas no son solo calzado, te conectan con la tierra.”

En este post trataremos el eterno debate sobre el calzado de montaña ideal por el que nos preguntan a menudo.

Hemos querido despejar las dudas de muchos senderistas y amantes de la montaña y saber realmente si podemos hacer rutas y trekkings largos con zapatillas deportivas o zapatillas de trail running.

Desde siempre hemos aceptado esa ley común no escrita la cual asume que como montañeros y senderistas debemos usar botas. Se trata de una condición sine qua non al montañero, la cual presupone que debemos usar zapatillas de caña alta ya que necesitamos tener una pisada firme, el tobillo rígido y protección contra la humedad y las rocas.

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Pero, ¿te has planteado por que se trata de una verdad absoluta que corresponde con la realidad?

Tras un análisis riguroso y comprobar en nuestras propias carnes (o pies) podemos afirmar que no se necesitan unas botas de montaña para realizar trekkings y recorrer grandes rutas de miles de kilómetros. Son muchos los avezados y expertos senderistas que realizan grandes recorridos con zapatillas de trail e incluso zapatillas deportivas no especificas para montaña.

5 Evidencias para deshacerte de tus botas de montaña

En base a nuestros propia experiencia te damos 5 razones para que te convenzas y puedas considerar con total tranquilidad deshacerte de tus botas de montaña y empezar a usar solo zapatillas de trail en tu próximas salidas por la montaña.

1.Llevar más peso del necesario en tus pies afecta tu marcha

Cuanto más peso cargues, mayor energía malgastarás simplemente soportándolo. Es fácil de entender. Sin embargo, cargar con peso extra en tus pies es aún más significativo ya que arrastrar peso en tus pies implica un gasto energético (entre 4 y 6 veces) mayor que cargando el mismo peso sobre tu espalda. Imagina esto, si andas descalzo y tus botas las cargas en la espalda, ¡estarás gastando 6 veces menos de tu energía que si las llevases puestas en tus pies!

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2. Propician la aparición de ampollas

La clásicas botas rígidas de suela dura no acompañan la flexión de tu planta al pisar y tampoco permiten que tus pies se mantengan refrigerados.

La piel de tus pies se reblandecerá por la falta de circulación de aire y esa cámara húmeda que se crea en el interior de una bota sellada es ideal para que aparezcan ampollas.

La causa de las ampollas no se debe sólo a que llevemos unas botas nuevas a las que nuestro pie no esta acostumbrado, se debe a que nuestro pie esta encerrado en un compartimento excesivamente rígido y sin ventilación. Por eso, incluso unas botas gastadas provocan ampollas tras largo un día de caminata.

3. “Impermeable” no es un beneficio real

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La mayoría de botas vienen con la etiqueta waterproof o impermeables y consideramos que es una cualidad indispensable ya que nuestro calzado estará preparado para el agua. Pero la realidad es que a menos que hagas barranquismo o canyoning las botas impermeables no se encargan de mantener tus pies secos.

  • Tener tus pies encerrados en un recinto sellado hará que tarde o temprano comiencen a sudar, por muy avanzado que sea el sistema de ventilación que promete la bota. Tus pies no pueden transpirar si están envueltos en un material opaco.
  • Las botas impermeables sólo proporcionan protección ante una lluvia breve, en periodos prolongados el agua acabará corriendo y filtrándose en el interior de tus botas.
  • Las botas impermeables más técnicas, con el uso y el tiempo acaban generando filtraciones por donde se cuela el agua en lluvias intensas y prolongadas.
  • Puedes usar polainas y pantalones con cierres ajustables para retrasar la entrada del agua, pero repetimos, ante lluvias prologadas no evitarás las filtraciones en tus botas y que tus pies se mojen.

Cuando el agua llega a tus botas, estas se volverán aún más pesadas y tardan mucho tiempo en secarse, con la merma que ello supone para caminar.

La próxima vez que compres calzado recapacita antes y piensa si realmente necesitas que sea “impermeable”.

4. La fijación del los tobillos en las botas es un «Mito»

Admitimos que la palabra “mito” es exagerada. Nuestra intención es desmitificar  la importancia que ha adquirido esta cualidad de las botas de montaña. La relevancia de esta característica asociada al reforzamiento del tobillo en las botas se ha usado más como característica para vender que por una necesidad real. La rigidez de tobillos no es tan trascendental como otros aspectos al caminar por la montaña.

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Tenemos miedo a que nuestros frágiles tobillos se golpeen contra una roca o nos quedemos encallados en barrena al introducir nuestro pie en un orifico y acabemos heridos sin poder caminar. Sin embargo, no hay correlación evidente de que la fijación de tobillos que nos aporta una zapatilla de caña alta, nos evite lesiones en los mismos. Mantener nuestro tobillos firmes en la montaña gracias al calzado no es sinónimo de evitar lesiones y de tener mayor seguridad.

Para evitar dañar y no perjudicar estas articulaciones, las principales recomendaciones de los especialistas apuntan al fortalecimiento mediante el estiramiento previo y un buen estado físico. De esta forma nuestros tobillos estarán acondicionados para la actividad física que realicemos con un menor margen de lesión. De igual modo el sobrepeso repercutirá sobre ellos. Si eres una persona sana fisicamente y sin problemas en las articulaciones de los pies, realmente no necesitas mantener tus tobillos firmes y fijados a tus botas en tu rutas por la montañas

De nuevo, el peso extra de las botas sobre tus pies hará que tus extremidades inferiores se cansen antes, haciendo más torpe tu movimiento de pies, lo cual en terrenos rocosos si condiciona posibles accidentes y lesiones.

5.Botas de montaña, una carga demasiado pesada

Las botas son más caras en general que cualquier otro calzado. Requieren un período de tiempo de adaptación a nuestro pie y hasta que se reblandecen. Además requieren un mantenimiento periódico. Muchos requerimientos para un material que la mayoría de las veces lo único que hace es destrozar tus pies y desperdiciar energía en exceso.

Las zapatillas de trail running son la alternativa perfecta (y ligera) y las podrás usar directamente de la caja al terreno desde el primer día, sin periodo de adaptación y con total comodidad. 

En este post no estamos argumentando que las botas no sean útiles. En determinados entornos son unas excelentes aliadas para rutas en invierno, sobre nieve o hielo, pero para el resto del año y especialmente en viajes largos puedes olvidarte de ellas.

Pásate al calzado trail

Si tras conocer nuestra experiencia te has convencido, te aconsejamos que te hagas con calzado trail.

A la hora de escoger tus zapatillas para la montaña ten en cuenta estas premisas:

  • Escoge una zapatilla que al ponértela te sientas cómodo con ella desde el primer momento. Si las notas demasiado rígida o ajustada escoge otra.
  • La zapatillas debe tener un buen grip en la suela, que se adhiera bien al terreno. 
  • Que te brinde protección bajo tu pies pero que no sea un ladrillo. La suela no puede ser rígida, sino flexible y blanda pero con el grosor suficiente para no sentir las piedras bajo tus pies. 
  • Que sean transpirables y que su tejido exterior se seque rápidamente en la exposición en ambientes húmedos. 
    No compres un calzado totalmente recubierto de malla que buscan la transpirabilidad  y la ergonomía por encima de todo, porque ofrecen tan poca protección que acabaran destrozadas en tu primer día en la montaña.
  • Te recomendamos incrementar la talla del calzado trail que elijas en media talla más. En largas travesías los pies tienden a hincharse. De estar forma evitaremos ejercer presión sobre los mismos.
  • La suela del calzado trail running y las de zapatillas de deporte se comprimen y desgastan con el tiempo más rápido que las de las botas. Según nuestra experiencia pueden llegar a soportar travesías muy largas bajo nuestros pies. A partir de los 800 km comenzaran a comprimirse y tendremos que comprar un par nuevas o repararlas.

Que zapatillas trail comprar para sustituir las botas de montaña

Aquellas que se adapten bien a tus pies: hemos usado diferentes zapatillas de trail running y todas han respondido con creces a la exigencias de la montaña. Así que te recomendamos comprar aquellas con las que te sientas más cómodo.
Recuerda:
  • No necesitas un periodo de adaptación a la zapatillas. Desde que la saques de la caja debes sentir que son perfectas par tus pies y para andar por la naturaleza.
  • Que tengan un buen grip. Que la suela sea gruesa para brindarte protección contra el terreno pero a la vez que sea blanda y flexible.
  • Que sea transpirable y que el tejido sea de rápida absorción del agua facilitando el secado.
  • Por último, no olvides comprar media talla más para rutas y travesías de varios días.

Estos modelos de marcas contrastadas son nuestra preferencia ya que cubren toas las exigencias de confort y resistencia:

Salomon XA Pro 3D GTX Zapatillas de Trail Running para Hombre

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Salomon XA Pro 3D, Zapatillas de Trail Running.

Adidas Terrex Swift R2 GTX, Zapatillas de Cross.

Adidas Terrex Swift R2 GTX, Zapatillas de Running.

Merrell J65233 Zapatillas de Montaña para Hombre

Altra Lone Peak 3.5 Red.

Cómo de ligero debo ir

Si has decidido cambiar las botas por las zapatillas ya has ganado en ligereza. ¿Pero cuan ligero debe ser el resto de equipaje antes de cambiar tus botas por las zapatillas? Es una cuestión de preferencias.

Practicar trekking ligero de peso tiene muchísimas ventajas, entre ellas el mero hecho de disfrutar más de la naturaleza. Así que aligera tu equipo todo lo que puedas independientemente de si tus calzado de montaña pesa 100 gramos más o menos.

¿Aún con dudas?

Abandonar tus amadas botas por un par de zapatillas para correr es un gran cambio que intimida a muchos montañeros.

Te proponemos testarlo como harías con cualquier otro elemento de tu equipo de montaña.

Haz la prueba gradualmente. Empieza con una pequeña salida de un día en una zona que frecuentes. Quizás tus primeras sensaciones sean grandiosas y te convenzas enseguida o te tome algo de tiempo acostumbrarte al cambio. Sea como sea, si persistes un poco, finalmente tus pies te lo agradecerán.