El esqui de montaña o travesia, lo que necesitas saber

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El esquí de montaña o esquí de travesía es una modalidad deportiva que combina dos bellas disciplinas: el alpinismo y el esquí. Su técnica consiste en la ascensión y el posterior descenso de un pico.

El esqui de travesía nació en los Alpes a principios del siglo XX, tanto por la necesidad de desplazarse como a modo recreacional. No en vano, la aparición de los esquis es fruto de la necesidad de realizar estos desplazamientos.
El acceso a las montañas durante el invierno era inviable quedando la práctica del alpinismo relegada a los meses de primavera y verano. El esquí de travesía era empleado como medio de transporte por las tropas suizas para incrementar su resistencia y fortaleza de cara a la incipiente Segunda Guerra Mundial. De esta práctica nació una mitica carrera interanacional que aun hoy se sigue realizando: La Patrouille des Glaciers.
Podemos convenir en que el esquí de travesía combina la filosofía del senderismo (ascender y explorar la montaña caminando) con la del esquí de fondo o el alpino (deslizarse colina abajo y disfrutar del descenso), por lo que tiene sentido explicar sus orígenes de esta forma.

El esqui de montaña ha evolucionado con el paso del tiempo hasta convertirse en el 2019 en disciplina olímpica en el año 2016. Incluyendo un circuito internacional reglado por la (International Ski Mountaineering Federation y entre otros circuitos nacionales también homologados.

Aunque cada vez está ganando más adeptos, se trata de una de las modalidades de esquí más complicadas en cuanto a técnica: para adentrarnos en ella, no basta con que sepamos esquiar.

Necesitaremos un tipo de material específico, estar en muy buena forma física y, además, es realmente importante que conozcamos la técnica a la perfección, ya que, como toda actividad de montaña, se trata de un deporte de riesgo.

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Su dificultad no reside tanto en las rutas de bajada, sino en el tipo de nieve que nos podamos encontrar en ellas. Tanto si pretendemos esquiar como practicar snowboard, debemos, dominar el descenso por distintos tipos de nieve como nieve en costra, con hielo o dura (es decir, las más peligrosas en cuanto a posibles caídas).

Por último, debemos ser organizados, planificadores, buenos exploradores y conocer bien a fondo el gran mundo de la montaña y los posibles contratiempos que podríamos encontrarnos en ella. En este post, nos centraremos en todos los detalles que necesitamos para nuestra iniciación en el esquí de travesía.

Tipos de esqui de montaña o Skimo

Freeride

El freeride es una modalidad de esquí de travesía que se practica en terrenos naturales, vírgenes, que además se encuentran sin preparar ni señalizar. Consiste, en descender libremente por la montaña nevada sin seguir un tramo marcado, y sin una meta ni unas reglas previamente fijadas.

Para llegar a lo alto de estas montañas, los esquiadores pueden usar los mecanismos de elevación tradicionales, pero para llegar a los puntos más adecuados para el descenso es necesario realizar algunos tramos a pie, llevando los esquís de montaña en los hombros. Por ello, el freeride se considera una modalidad de esquí de travesía.

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Normalmente, se practica en montañas con pendientes considerables y con nieve en polvo para facilitar su descenso por las mismas, pero podríamos decir que, en el freeride, tal y como su nombre sugiere, “todo vale”. No obstante, el deportista deberá tener en cuenta que cuanto más inaccesibles sean los puntos a los que quiera llegar para luego descender, el riesgo de avalanchas al que se verá expuesto será más elevado. Precisamente por esta razón, para adentrarse en esta aventura, deberá estar muy bien preparado y llevar consigo un buen equipo de seguridad.

Competición o skimo

Mientras que en el freeride el esquiador busca sentir un intenso subidón de adrenalina en el descenso -lleno de saltos y a plena velocidad-, en el esquí de travesía de competición, los deportistas persiguen un reto bien distinto: el ascenso a las cimas más difíciles, invirtiendo un gran esfuerzo en el proceso, aun sabiendo que descenderán con mayor dificultad debido al cansancio.

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Tipos de esquis de travesia (tablas)

La dificultad de esta modalidad de esquí no radica tanto en la pendiente al subir o a bajar como en el tipo de nieve que podamos encontrarnos. Cuando esquiamos en estaciones -que podríamos considerar nuestra “zona de confort”-, probablemente hallemos nieve en polvo. No obstante, en el esquí de travesía podemos toparnos con varios tipos de calidad de nieve y más peligrosos, ¡y todos en la misma bajada!
Por esta razón, debemos elegir unos esquís adecuados a la modalidad que vayamos a practicar: es importante que no intentemos llevar “un poco de todo por si acaso”, sino que pensemos de verdad qué modalidad de esquí vamos a practicar, según las previsiones meteorológicas estimadas,  para así llevar el material que necesitamos.

Los esquís de freeride se caracterizan por tener el patín más ancho -superior a 110mm- de toda la gama de esquís alpinos. Son el tipo de esquí ideal para los practicantes del freeride porque, gracias a su doble espátula prominente y a la anchura de su patín, permiten que puedan esquiar tanto sobre nieve en polvo como sobre otros tipos de nieve más complicados.
Dentro de este tipo de esquís, existen modelos más extremos, de mayor flexibilidad y con un arco revertido, que únicamente pueden utilizarse en días con mucha nieve en polvo.

Las tablas ligeras o de competición, por otra parte, pretenden acortar al máximo el tamaño del esquí para así reducir su peso. Muchos modelos ofrecen unas medidas que rozan lo ilegal en las medidas mínimas exigidas en competición (160 cm para hombres y 150 cm para mujeres). Si bien son destacables su ligereza y su facilidad para el transporte y, por ello, son ideales para el esquí de competición, este tipo de esquís de montaña tienden a durar más bien poco: el tipo de material del que se componen se ve reducido a los pocos usos. Además, si somos voluminosos o lo que más nos preocupa es tener un buen descenso, esta opción de esquís tampoco es para nosotros.

Esquis de travesia polivalentes

Los esquís de travesía polivalentes, como su nombre indica, valen para (casi) todo. Esta categoría incluye una amplia gama de esquís. La anchura de su patín puede oscilar entre los 72 y los 88-90 milímetros, y deberemos elegirla en función de los objetivos que persigamos.

Podemos encontrar algunos tipos más ligeros y relativamente pequeños, que no ocupan demasiado espacio en la mochila mientras caminamos por la montaña, y que además rinden bien en pendiente y se deslizan bien por nieves duras. Otros son más parecidos a las tablas de freeride.
No obstante, en un punto intermedio, podríamos encontrar la mayoría de los esquís polivalentes, que serían útiles para la mayoría de los esquiadores, es decir, aquellos que no competimos, no practicamos un alpinismo demasiado extenuante ni pretendemos descender como maestros del freeride.

Equipo completo y material accesorio

Una vez tenemos claro qué es el esquí de travesía y cuáles son los distintos tipos de tablas que podemos utilizar, que serán distintas en función de la submodalidad que vayamos a practicar, puede que ya hayamos tomado la decisión de probarlo (buena elección 😉).

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Aparte de unas buenas tablas y la ropa adecuada (más información en nuestro post: «Qué ropa llevar para esquiar«). ¿Qué otro material necesitamos para cumplimentar nuestro equipo de esqui de travesia? En este apartado veremos que, a pesar de la íntima relación que guarda con el resto de las modalidades de esquí (como, por ejemplo, el alpino), el equipo de esquí de travesía y sus accesorios son completamente distintos.

Fijaciones
En primer lugar, las fijaciones permiten bloquear el talón de la bota en los descensos y liberarlo en los momentos en que necesitemos caminar.
Botas
Las botas de travesía, por otra parte, sí son parecidas a las del esquí alpino. No obstante, su suela es de goma, lo que las convierte en mucho más flexibles y ligeras.
Bastones
En cuanto a los bastones, es muy importante que elijamos unos bien resistentes a la par que ligeros ya que deberán poder soportar grandes impactos y cargas.
Piel de foca
Las pieles de foca crean un fuerte agarre con la nieve. Se encuentran en la suela de los esquís y su función es permitirnos el ascenso en las pendientes más pronunciadas.
Cuchillas
Las cuchillas se colocan en la fijación del esquí y nos permiten el desplazamiento por la nieve dura.
Crampones o Piolet
Los crampones / piolet son materiales propios de la disciplina del alpinismo. Su función es permitirnos el ascenso y el desplazamiento por pendientes fuertes sobre nieve dura o hielo.
Arva
El arva (cuyas siglas significan Appareil du Recherche de Victime de Avalanche) es un elemento fundamental para la seguridad del esquiador. Es un dispositivo electrónico que permite que el esquiador pueda localizar y/o ser localizado por algún compañero en el caso de que se vea atrapado por una avalancha. Utilizar o no un arva puede ser determinante en nuestras posibilidades de supervivencia en estos casos, de ahí la crucial importancia de que llevemos uno en nuestro viaje a la montaña.
Pala y Sonda
La pala y la sonda, por otra parte, son dos elementos que complementan el rescate de nuestro compañero una vez localizado con la ayuda del Arva. La sonda nos sirve para señalar con exactitud, incluyendo la profundidad, donde esta el cuerpo bajo la nieve. Mientras que la pala, la emplearemos para cavar  hasta descubrir a la persona sepultada por la avalancha. Lo ideal es que la pala sea de un material resistente para poder trabajar sobre nieves duras, aluminio o un policarbonato plástico es la mejor opción.

¿Sabías que existen un tipo de cascos ideales para la práctica del skimo? Están diseñados especialmente para ello. Son ligeros (lo cual permite que los llevemos puestos durante toda la excursión), ventilados (esto es algo importante: recordemos que el esquí de montaña es un ejercicio aeróbico) y especialmente diseñador para proteger de fuertes golpes y situaciones límite en las que podamos encontrarnos, que, como hemos visto en este post, no son pocas. La montaña es todo un mundo, ¡y más aún cuando está nevada!, disfruta de ella siempre con precaución.