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¿Qué es el Mal de altura y cómo evitarlo?

Tiempo de lectura 3:30 min ⌛️ 

Conoce las causas del mal de altura y cómo evitarlo para que tu próxima experiencia en la montaña sea completa y no tengas que lamentarlo.

El mal de altura, conocido también como “mal de montaña” o “soroche” afecta a cualquier persona que realice una ascensión a una altitud mayor a la que su cuerpo está acostumbrado y permanezca en esa altura sin una aclimatación previa.

Aparece en personas que viven a menos de 900 m de altitud sobre el nivel del mar, siendo los 2000 m la cota común de aparición.

El mal de altura se produce cuando ascendemos a una gran altitud (por encima de los 2000 m por encima del nivel del mar), donde la presión del aire es menor y el nivel de oxígeno bajo, sin un proceso gradual de adaptación a este incremento de altitud.

Nuestro cuerpo incrementa la frecuencia respiratoria, estimulando la presencia de oxígeno en sangre pero no lo suficiente para llegar a los niveles normales.

En su intento por reajustarse y trabajar con menos oxígeno del que normalmente dispone, nuestro organismo comenzará a emitir los primeros síntomas del mal del altura.

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Por tanto, a mayor velocidad de ascensión mayor probabilidad de afectación. De igual forma, en una subida de requerimiento energético alto, la posibilidad de aparición de mal de altura también aumenta.

Algunas personas soportan mejor que otras estos a cambios. La edad (salvo menores de 6 años y personas de edad avanzada), el sexo o el estado físico no tienen ninguna relación con padecer mal de altura.

Debes saber: A medida que subimos tenemos la sensación de falta de aire y cansancio, como si nos faltase el oxigeno. Sin embargo, la cantidad de oxigeno en el aire es siempre la misma. Lo que ocurre es que disminuye la presión atmosférica. Para que lo entendamos; a estas alturas la concentración de oxigeno disponible «se dispersa más” haciendo más difícil que nos llegue la cantidad que necesita nuestro organismo.

La presión atmosférica y los mareos que surgen debido a esta son una clara señal del mal de montaña.

Síntomas del mal del altura

Los síntomas aparecen comúnmente pasadas las 6-10 horas de ascenso y pueden durar de 1 a 2 días. Son muchas las personas que equiparan el malestar provocado por el mal de altura a tener una resaca. Estos son los síntomas:

  • Dolor de cabeza
  • Náuseas y vómitos
  • Falta de coordinación
  • Pérdida de apetito
  • Dificultad para respirar con o sin esfuerzo
  • Debilidad y pérdida de energía
  • Insomnio
  • Hinchazón de pies caras y manos

Síntomas graves

Los siguientes síntomas representan una situación de emergencia. Ante su aparición debemos descender inmediatamente de altitud. Se recomienda como mínimo bajar a los 300-500 metros. Estos síntomas conllevan la aparición de un edema cerebral o pulmonar de altura.

  • Dificultad para respirar en estático
  • Tos
  • Tos espumosa y/o con sangre
  • Vómitos
  • Perdida del equilibrio, dificultad de caminar en línea recta
  • Falta de coordinación
  • Tez pálida o azulada
  • Presión y dolor en la caja torácica
  • Desorientación y alucinaciones

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Soluciona tu mal de montaña siguiendo estos consejos

Una vez comiencen los síntomas comunes la solución es detener la subida y descansar. Esperamos a que el cuerpo se reajuste. La mejora comienza pasados 1 día o 2. Para prevenir y contrarrestar los primeros indicios sigue estos consejos:

  • Detener la subida y descansar
  • Estar bien abrigado y caliente
  • Beber agua extra (3-4 litros diarios)
  • Comer alimentos ricos en carbohidratos simples y féculas
  • No ingerir alcohol ni medicamentos para dormir
  • Tomar paracetamol o ibuprofeno para el dolor de cabeza
  • Tomar acetazolamida o la dexametasona si persisten los síntomas y tienes dificultades para dormir.

No debes continuar la marcha hasta que los síntomas hayan desaparecido por completo.

Tratamiento para el mal de altura

No existen pastillas específicas para el mal de altura. Pero si medicamentos que ayudan a mitigar las dolencias. La acetazolamida es un compuesto medicinal popularizado bajo el nombre comercial edemox, que ha demostrado (estudio) ser eficaz en la reducción de los síntomas del mal de altura.

Su administración puede resultar útil en situaciones en las que no es posible realizar un ascenso gradual y pausado.
La acetazolamida es efectiva tanto en su toma preventiva al inicio de la ascensión, como ante la aparición de las primeras señales y combatir la afección.

Actualmente la cantidad recomendada es de 125 mg por vía oral dos veces al día, iniciando su toma 24 horas antes de comenzar el ascenso. El tratamiento para el mal del altura se interrumpe dos días después de que hayamos alcanzado la cota máxima.

Antes de tomar este medicamento consulta a tu medico o farmacéutico.

Prevenir el mal del altura

Ascenso gradual y Aclimatación

Llevar un ritmo lento es la mejor forma de evitar el mal de altura. Cuando esto no sea posible, realizar un ascenso gradual y controlado nos ayudará a prevenir su aparición.

Para subir montañas a 2.000 m no es necesario un período de aclimatación. El mal de altura ocurre superada esta cota y es cuando tendremos que empezar a controlar nuestra velocidad de ascenso para evitar sus síntomas.

Pasados los 2.000 m no debemos aumentar la altura a la que dormimos más de 500 m al día. Además, debemos incluir un descanso en nuestra ascensión cada 3 noches, es decir, dormir un día más a la misma altura cada 3 noches antes de seguir el subiendo.

Superados los 5.000 m se recomienda ascender 250 m por día.
En alturas superiores a 6.000 m la pauta es 150-200 m por día.

Para contraer el mal de altura, la altitud a la que vamos a dormir es más relevante que la altitud alcanzada ese día. Es decir, que podemos ascender a una gran altitud y no padecer la dolencia hasta que nos vayamos a acostar. 

En esto radica la importancia de la aclimatación, pasar de estar a 0 m y dormir a 2.500 m en un mismo día es suficiente para sufrir el mal de altura.

Beber abundantes líquidos

Es importante mantener una hidratación constante, ya que al respirar en ambientes secos a grandes alturas nuestro cuerpo pierde mucho líquido.

Sal y alcohol

Evitar la ingesta de sal, alcohol y otros agentes tóxicos que limitan la ventilación.

Ejercicio físico

La práctica de ejercicio físico intenso es un factor agravante, no obstante, algunos expertos recomiendan realizar ejercicio moderado el día antes de ascender con la intención de potenciar y favorecer la capacidad de aclimatación de nuestro sistema circulatorio.

Complicaciones

Edema cerebral y pulmonar de altura

De forma muy poco común, el mal agudo de montaña puede progresar hacia afecciones más graves como el edema cerebral y edema pulmonar de altura.
Suele aparecer en personas que ignoran los primeros síntomas del mal de montaña y siguen ascendiendo en lugar de permanecer a la misma altitud o descender.

Entre otras causas, el edema cerebral se produce porque el cerebro acumula fluido sanguíneo extra. El aumento del flujo sanguíneo surge como respuesta al los bajos niveles de oxigeno (síntomas de hipoxia, uno de los efectos de la altitud en los humanos), ya que el cuerpo requiere de un suministro constante de oxigeno en el cerebro.

Este comienza a hincharse provocando que los vasos sanguíneos puedan dañarse y de esta manera salirse el liquido y derivar en el edema. Llegados a este punto las capacidades funcionales del órgano se ven mermadas.

El edema pulmonar normalmente deriva del cerebral. Surge de 1 a 3 días después de un ascenso rápido sobre los 2500 metros. A esta altura, los flujos comienzan a acumularse en los pulmones. Se acumulan de una forma tan rápida que no hay tiempo para drenarlos eficientemente. La persona afectada suele quedar sin aliento y con grandes dificultades para respirar incluso tras periodos prolongados de reposo. Es común el cambio de color en la piel y la tos seca con esputos espumosos y ensangrentados.

Ambos son casos de extrema urgencia y debemos descender de inmediato a cotas más bajas (300-500 metros mínimo) y recibir atención médica.