Qué es el esquí y cual fue su modalidad original

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Podríamos pensar que el esquí es un deporte moderno y que está únicamente al alcance de los más privilegiados, la realidad es bien distinta: según los historiadores, esta práctica nació hace varios milenios.

El esquí es uno de los deportes más antiguos que conocemos: existen referencias que demuestran que el esquí se originó en distintas zonas de Escandinavia y el Noroeste de Rusia hace más de 5.000 años.

Se trata de una disciplina que empezó a formar parte de nuestras vidas de forma paralela en varios lugares del mundo, y en todos ellos apareció por la misma razón: surgió en lugares donde las grandes nevadas dificultaban el desplazamiento, el comercio y la caza, por lo que sus habitantes tuvieron que ingeniárselas para moverse por la nieve de la forma más rápida posible.

Los primeros esquís, nacieron por necesidad y no por el mero placer de esquiar. Incluso fueron útiles para que los soldados pudiesen desplazarse de forma más fluida durante la guerra, ya en el siglo XII.
¿Podían haberse imaginado sus inventores que estas creaciones derivarían en uno de los deportes más bellos que existen?

Más adelante, hacia el siglo XVIII, los noruegos dieron el paso de transformar este medio de transporte en una disciplina de ocio.
Así nació el primer tipo de esquí que conocemos como deporte: el esquí nórdico o esquí de fondo.

Si eres un verdadero fanático de los deportes de invierno, probablemente hayas oído hablar de muchas otras modalidades en las que este deporte ha evolucionado, como el esquí alpino, el esquí de travesía o el esquí freeride. En este post hablaremos de todas ellas.

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Eslalon Super Gigante de esqui Nórdico

Tipos de modalidades de esqui

El esquí no se reduce a deslizarse por la nieve mediante unas tablas fijadas en nuestras botas. Se trata de un deporte con muchas variantes y especialidades. Algunas de ellas requieren de más práctica y conocimiento de la montaña, otras son más indicadas para los amantes de la adrenalina, y otras son aptas para (casi) todos los públicos.

El esquí de fondo o nórdico

El esquí de fondo o nórdico es, el tipo de esquí más antiguo que se conoce. Es «la variedad tradicional” del esquí y se realiza en terrenos llanos u ondulados. Se trata de un tipo de esquí en el cual los competidores recorren largas distancias a fin de completar el recorrido en el menor tiempo posible.

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Cúales son las modalidades del esquí nórdico

Dentro del esquí nórdico, existen varias modalidades. Las más importantes son el estilo clásico y el patinador.

En el estilo clásico, los esquiadores compiten utilizando unos esquís con escamas, o encerado en medio del esquí. Estos materiales hacen que el esquí se adhiera bien en los ascensos. En esta modalidad, se suele avanzar deslizando los esquís por encima de unos carriles o trazas artificiales, ya sea de forma alternada o paralela.

En el estilo patinador, los esquís no tienen dichas escamas ni ninguna cera. Se usa la parafina para subir más fácilmente y para bajar a mayor velocidad. Este tipo de esquí de fondo debe su nombre, a la técnica utilizada: su forma de deslizarse es parecida a la de un patinador.

Otros tipos de esquí nórdico:
El biatlón es otro subtipo de esquí nórdico, y también forma parte de los Juegos Olímpicos desde 1960. Combina el esquí de fondo con el tiro al blanco con carabina. Su dificultad reside en que el atleta, una vez inicia la carrera, debe pararse en distintos puntos del recorrido, en los cuales debe realizar cinco disparos con un rifle sobre un blanco estático. Cada fallo se penaliza, o bien obligándole a recorrer una distancia extra, o bien sumándole varios segundos al tiempo total de la prueba. Ganará el atleta que en el cómputo final sume menos tiempo.

Por otra parte, la combinada nórdica (es también deporte olímpico), tal y como su nombre indica, también es otro tipo de combinación de dos modalidades deportivas: una de saltos en esquí, desde un trampolín, y otra de esquí de fondo.

El esquí de descenso o alpino

El esquí alpino -cuyo nombre proviene de los Alpes, el lugar donde se originó- es el tipo de esquí más conocido. Es el más practicado en las pistas. Cualquiera que haya dado con algún canal de deportes en la tele, habrá visto alguna imagen de esta modalidad de esquí.

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El esquí alpino se diferencia esencialmente del esquí nórdico en que, en el primero, el objetivo es el descenso de pendientes de la forma más rápida posible por un trazado marcado con puertas (o gates, en inglés), mientras que en el segundo no es tan importante la inclinación del suelo como la distancia total recorrida. Para practicar este tipo de esquí, es necesario que existan medios mecánicos que nos permitan ascender hasta la cima y allí poder iniciar el descenso. Es por ello por lo que el ski alpino no pudo terminar de implementarse hasta que se inventó el telesilla y otros mecanismos para desplazar a los esquiadores hasta lo alto de las montañas.

Esta modalidad de esquí tiene varias características que lo diferencia del resto, pero la más importante de ellas son los movimientos en zigzag. En función de la modalidad, estos movimientos serán más o menos amplios. Puesto que el objetivo del esquí alpino es bajar a la mayor velocidad posible, es tan “simple” como colocar los esquís de forma perpendicular a la pendiente y dejarse llevar, hasta alcanzar una velocidad óptima. Pero no, no es tan sencillo como parece: comprobaremos cómo se complica en cuanto veamos todas las variantes de este tipo de esquí.

Tipos de competición en el esquí nórdico

La FIS (Federación Internacional de Esquí) reconoce varias modalidades de competición dentro del esquí alpino: el eslalon, el gigante, el super gigante, el descenso, la combinada alpina, las competiciones paralelas, las competiciones de eliminación (o de KO) y las competiciones de equipo, entre muchas otras.
No obstante, en este subapartado profundizaremos en qué consisten las cuatro competiciones más importantes: la del eslalon, la del eslalon gigante (o gigante a secas), la del super gigante y la del descenso, para que, si en algún momento nos encontramos con algún trazado en las estaciones de esquí, podamos distinguir de qué tipo de modalidad es.

El eslalon
El eslalon tiene entre 140 y 220 metros de desnivel, y la pendiente media debe estar entre el 35 y el 45% -pudiendo llegar hasta el 52-, es decir, se realiza sobre una pista roja. Se trata de una disciplina especialmente técnica. El recorrido es muy corto, pero en él, se deben realizar muchísimos giros. El objetivo del competidor es pasar correctamente por dentro de todas las puertas, es decir, pasar el cuerpo y los dos esquís por dentro de estas.

La FIS obliga a que haya entre un 30 y un 35% del desnivel en giros o cambios de dirección, es decir, si en la montaña hay un desnivel de 200 metros, debería haber entre unas 60 o 70 puertas. Para complicar un poco más el asunto, estas puertas, además, son especiales, es decir, son distintas a las de las demás modalidades (consisten en dos palos). Éstas, a su vez, pueden ser horizontales – si sus dos palos están en la misma altura- o verticales -si están colocados en la línea de la máxima pendiente-. En función de cómo coloquemos los palos (puertas directas, chicane), el efecto que se producirá sobre la velocidad del esquiador será distinto y la dificultad de los giros también se verá repercutida.

Eslalon gigante (o gigante a secas)
El eslalon gigante (o simplemente gigante) es una modalidad casi tan técnica como el eslalon, pero no es una disciplina que se centre tanto en la velocidad.
Las puertas del eslalon son normales, con los dos palos y una tela como bandera (y no únicamente un palo), y deben rodearse sin necesidad de pasar por el medio. De hecho, la finalidad de las puertas es marcar de forma visible dónde se encuentra la puerta y el sentido del giro (las puertas serán de color rojo o azul, en función de si se trata de un giro a la derecha o a la izquierda).

El eslalon requiere entre 300 y 450 metros de desnivel, y son obligatorios unos 50 o 60 cambios de dirección (es decir, entre un 11 y un 15% del desnivel). Deben hacerse en dos mangas, que pueden ser por la misma pista, pero deben tener trazados diferentes y el orden de salida suele ser inverso al de llegada en la primera.
Es decir, es una prueba en la que prima la técnica de giro, aunque las puertas están más separadas que en el eslalon.

Super gigante
El Super gigante o Super-G es una prueba de velocidad, al igual que el descenso. La principal diferencia con éste es que el super gigante tiene más giros y más puertas, situadas más cerca las unas de las otras.
Se desarrolla en solo una manga. Se requiere que las montañas tengan 650 metros desnivel acumulado, y que entre 6 y 7% del desnivel sean de cambios de dirección y gana quien haya conseguido en menos tiempo el descenso.

Descenso
En esta disciplina, es prioritaria la velocidad sobre la técnica de giro (por esta razón, en algunos tramos, los esquiadores van en posición encogida, para disminuir la fricción del viento). Es la prueba de esquí alpino de mayor velocidad y las puertas suelen estar muy separadas entre sí.

Las puertas no tienen que alternar azul y rojo, como sucede en las demás modalidades: basta con que sean visibles y que destaquen sobre el fondo, y el esquiador simplemente debe pasar por el medio de ambas.
Esta prueba requiere que las montañas tengan unos 1100 metros de desnivel y se desarrolla en una sola manga, por lo que es habitual que antes de la competición se realicen dos jornadas de familiarización y entrenamiento.

El trazado debe ser el propio de la pista y está marcado con líneas azules únicamente para facilitar la visibilidad de los deportistas. El único requisito es que se crucen todas las puertas, por lo que no es trascendental que el deportista se salga del trazado marcado en el resto de la pista. De hecho, no sería tan extraño que un esquiador retrocediese para cruzar una puerta, a pesar de la pérdida de tiempo que ello conllevaría.

Tipos de pistas de esquí alpino

Podemos distinguir los distintos tipos de pistas de esquí por colores en función de su dificultad, y los colores podrían ser más o menos análogos a los de un semáforo.

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Así, las pistas verdes son ideales para los iniciados en la materia. Tienen una inclinación de entre el 10% y el 15% y son lo suficientemente anchas como para que no nos veamos obligados a coger una velocidad excesiva. El riesgo de caída y de la consiguiente lesión es menor en este tipo de pistas.

En segundo lugar, las pistas azules son para esquiadores algo más evolucionados. Tienen poco desnivel, son anchas y no tienen cambios de rasante ni bumps (baches naturales formados por la acumulación de nieve en las pistas).

Las pistas rojas empiezan a ser más complicadas. Su desnivel es más acentuado (40%), y la velocidad a la que se circula en ellas también es más elevada. Para deslizarnos por una pista de este color, es necesario conocer bien el mundo de los esquís y, por supuesto, tener muy bien dominada la técnica. Sí puede haber zonas estrechas y cambios de rasante, así como bumps.

Las pistas negras, por otra parte, son sólo para los más expertos en la materia. Su pendiente puede alcanzar hasta el 50% y tienen muchas zonas estrechas, cambios de rasante y baches, por lo que están prohibidas para todos los que no son profesionales muy avanzados.

Esquí de travesía o esquí de montaña

El esquí de travesía o esquí de montaña es una modalidad que combina el alpinismo y el esquí. En ésta, no son necesarias zonas preparadas ni señaladas, a diferencia de las demás modalidades de esquí, y tiene como objetivo hacer la ascensión y el descenso de un pico, una travesía o una excursión. Se trata de un deporte de riesgo que combina el esquí nórdico y el alpino. No debemos confundirlo con el freeride. En este, los esquiadores más experimentados ascienden a la montaña con los esquís en los hombros y eligen libremente por qué ruta realizarán el ascenso.

Modalidades de esqui de montaña

El esquí de travesía es un deporte profesional en varias competiciones y forma parte de los Juegos Olímpicos desde 1924. No obstante, es una disciplina olímpica reconocida desde el verano de 2019.
En los campeonatos y copas podemos encontrar varias modalidades de esquí de montaña.

El Sprint consiste en completar en el menor tiempo posible un recorrido de menos de cinco minutos. Esta prueba está compuesta por un ascenso, una parte a pie y un descenso compuesto por un eslalon.

En este video puedes ver una competición de la modalidad Sprint:

En la cronoescalada, los corredores deben de completar una ascensión alrededor de 500 y 1000 metros de desnivel en una distancia de menos de 5 km aproximadamente y sin realizar a pie ningún tramo.

Si los distinguimos en función de si los participantes son uno o varios, la modalidad individual consiste en que los corredores, de forma individual, deben completar un recorrido con varias subidas y bajadas principalmente por fuera de pista, mientras que, en la modalidad por equipos, los corredores deben hacer lo mismo, pero deben salir y llegar juntos, pasando por varios puntos a la vez.

El freestyle, un esqui acrobático

El esquí acrobático consiste en la realización de trucos, saltos y, especialmente, en la demostración de unas habilidades y cabriolas casi sobrehumanas sobre la nieve.

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El aerial es el estilo de esquí acrobático más espectacular. En esta modalidad, los esquiadores descienden tomando una enorme velocidad y cogen impulso desde un trampolín para hacer saltos y acrobacias en el aire. Pueden llegar a volar hasta 10 o 15 metros de altura. Pero no únicamente vuelan: los acróbatas realizan volteretas, saltos dobles y triples, giros… que son puntuados por el jurado. Lo más esencial de esta disciplina es la técnica y la belleza de los saltos.

En la prueba de baches o esquí acrobático mogul, los competidores también realizan saltos mientras descienden por una pista de 250 metros, con suficiente pendiente, y en la que abundan los baches (llamados mogul), así como dos pequeños trampolines o rampas que los esquiadores utilizan para impulsarse y realizar espectaculares acrobacias.